El Real Madrid se medía al París, los rookies de moda en la Euroliga, buscando el premio de una victoria que sellaba matemáticamente la plaza en el Play-In para el ganador, y le permitía soñar con entrar en el Playoff evitando la primera eliminatoria. Chus Mateo salió a demoler a los de Splitter con un quinteto ultragresivo en lo físico, en el que se colaba Deck, con Garuba y Tavares en la pintura, y Abalde y Campazzo en el perímetro.
‘Running basket’ parisino
De inicio el Madrid buscó puntos en la pintura mientras los parisinos imponían su ‘running basket’ tras rebote para desactivar la defensa blanca. Los puntos de Deck y Hezonja sujetaban a los madridistas ante los triples parisinos de Hifi, Shorts y el chileno Herrera, que ametrallaban el aro local (19-23). Aceptó el correcalles el Madrid, que salió con el cuchillo entre los dientes provocando cinco pérdidas francesas en el primer cuarto. Los cambios de Splitter, hasta quíntuples, mantenían el ritmo frenético y París se iba al final del primer tiempo con un luminoso (23-28).
París apenas consumía tiempo en sus ataques haciendo daño a la zona madridista con un inspirado Ward que encadenó ocho puntos para colocar el (37-40). El Madrid, con más paciencia, leía bien los ataques e Ibaka se hacía grande en ambas zonas con Tavares fuera por molestias en la espalda. Con la baja de Bruno Fernando era buena noticia que Ibaka asumiera ese protagonismo. Los blancos se imponían en el segundo cuarto y el duelo llegaba al descanso (53-53) a galope tendido sin penalizar el porcentaje de tiro con ambos rozando el 60% de dos y por encima del 50 de tres. Además, la agresividad francesa sumaba cuatro rebotes más y la paciencia de los de Mateo, el doble de asistencias. TJ Shorts, con 14 puntos y seis asistencias, marcaba el ritmo visitante mientras Hezonja sumaba los mismos con un solo fallo en sus ocho tiros.
La defensa parisina redobló su agresividad en la reanudación manteniendo además el acierto exterior, 13 de 20 en triples, lo que abría brecha en el marcador (65-75). Los de Mateo remaban contra corriente sin perder el temple. Trataban de no contagiarse del vértigo francés e imponer su baloncesto más ortodoxo. Andrés Feliz e Ibaka lideraban a los blancos en la escalada del inesperado Everest que se erigía ante ellos (74-77). La resiliencia madridista dejaba el marcador en un encomiable (74-80) a falta de un cuarto después de los ¡siete triples de ocho parisinos!
El alero del París Basketball Tyson Ward entra a canasta ante Serge Ibaka en el partido ante el Real Madrid, de la EuroLiga / Juanjo Martín / EFE
Campazzo y Feliz, juntos
Y en el asalto final el Real Madrid mostró su mejor cara. Arrancó con un parcial de (10-0) que les puso por delante, rebajando el flow visitante gracias a una defensa feroz sobre Shorts, Hifi y compañía. Los madridistas sacaban petróleo desde la cabeza de la zona, con bloqueos y continuaciones además de varias entradas que abrieron la defensa francesa en canal. Hifi y Campazzo, que compartía cancha con Feliz, se batían en duelo anotador mientras Ibaka y Tavares se imponían en la pintura. A los de Splitter les penalizaban las prisas con 15 pérdidas que el Madrid convertía en puntos para poner el marcador (95-86) a falta de 3:17. El oficio blanco sometía al frenesí parisino, pero los de Mateo lo vieron ganado y se dejaron ir permitiendo a los franceses engancharse otra vez (98-96). Pero la enésima entrada de Hezonja, con un dos más uno, y otra personal en ataque forzada por Feliz a Shorts cerró el triunfo madridista (105-104).
El Real Madrid estará en la lucha por el título de la Euroliga, asegurando su billete para el Play-In tras esta victoria en un partido majestuoso contra el París. La fuerza mental de los blancos, con su entrenador encontrando soluciones en el banquillo y los jugadores no bajando los brazos, les permitió sellar una victoria significativa por la dificultad del rival y la trascendencia de la misma. El Real Madrid, que está empatado con el Barça y el Maccabi, encadena cinco triunfos seguidos en Euroliga en su año más difícil en esta competición y tiene en su mano ganarse una plaza directa para el playoff si gana en Belgrado al Partizán en la última jornada.