El ex embajador argentino en China, Diego Guelar, analizó la suba de aranceles a las importaciones establecido por Donald Trump y aseguró que son muy malas noticias para la Argentina. “No hay que celebrar lo que es un golpe muy fuerte y negativo para la economía y para el mundo”, dijo en Longobardi, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio JAI (FM 96.3).
Diego Guelar es abogado, ex embajador argentino ante la República Popular China, en Estados Unidos en dos períodos, primero en 1997 y luego en 2002. También en Brasil en el año 1996 y ante la Unión Europea desde 1989 hasta 1996. Además, fue diputado nacional por la provincia de Buenos Aires en 1983 y fue director periodístico del diario La Razón. Probablemente es el embajador argentino que tiene la mayor cantidad de experiencia en los grandes países y los grandes socios de la Argentina: la Unión Europea, Brasil, Estados Unidos y China.
Marcelo Longobardi (ML) ¿Cuáles son las implicancias de lo que Trump ha llamado ayer el «Día de la liberación»?
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El dato global es que esto es un tsunami. Es evidentemente una alteración de 80 años de construcción de un liderazgo americano, en el sentido de tener la tendencia a bajar los aranceles. Esto lleva a que, 80 años atrás, la media de aranceles era superior al 100%. La conducción americana de apertura del comercio mundial llevó a que hoy la media sea del 3%. Esto se rompe totalmente. Por lo tanto, va a generar distorsiones de todo tipo, muy difíciles de medir en este momento, pero sin lugar a dudas muy negativas.
En particular, en Argentina, el vocero del Gobierno celebró esto, y yo creo que estaba bajo efecto etílico. No hay ninguna buena noticia. Los aranceles de Trump no son una buena noticia para Argentina. La media de los aranceles para los productos argentinos estaba en 1,2%, y ahora pasa a ser del 10%. Es un aumento de cinco veces, o más de cinco veces, y en dos productos muy importantes pasa al 25%, que son el acero y el aluminio.
Por lo tanto, no hay absolutamente ninguna buena noticia en ese sentido. Tenemos el tratamiento similar al que tienen países como Chile, Brasil o Colombia, que están en las antípodas ideológicas y, sin embargo, reciben el mismo tratamiento. Creo que no hay que celebrar lo que es un golpe muy fuerte y negativo para la economía y para el mundo.
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ML: ¿Estados Unidos está convirtiéndose, con Trump, en un país poco confiable?
Sin lugar a dudas es poco previsible. Eso es un dato muy grave, porque estamos hablando de la mayor potencia del mundo y la que, en los últimos 80 años, organizó lo que se llamaba la «Pax Americana», una paz americana con contradicciones, pero hacía que el mundo funcionara.
Digo el mundo porque, para que un avión de China salga de Beijing y vaya a Frankfurt, tiene que cumplir con las normas IATA de aeronavegación que había impuesto Estados Unidos antes de que existieran vuelos de China a Frankfurt o de Frankfurt a Beijing.
Eso quiere decir que realmente hay un entramado enorme que hoy, además, el gobierno americano critica severamente. Ese entramado es todo el sistema alrededor de las Naciones Unidas. Las Naciones Unidas no son solo una ceremonia o una asamblea anual. Son todo un conjunto de normas de transporte, de normas sanitarias, de normas impositivas, de normas de transferencia de dinero, de todo tipo de normas que gobiernan el mundo hoy.
Todo eso ha sufrido este cimbronazo extraordinario de un cambio de tendencia que iba o tendía hacia un mundo sin fronteras y liberalizado, a un mundo totalmente amañado por una política proteccionista, nacionalista e aislacionista de Estados Unidos. Tanto que, hoy, el abanderado del libre comercio en el mundo es la República Popular China. Me parece una contradicción, pero es así.
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